Chicas con chicas

Las relaciones lésbicas son esas grandes olvidadas en el terreno de la prevención (y en casi todos los terrenos, de hecho). Si eres lesbiana, tal vez creas que esto no va contigo, pero el contagio de enfermedades de transmisión sexual entre mujeres es tan frecuente como el poco caso que se le hace. La falta de información es consecuencia directa del enfoque hetero de todas las campañas de educación sexual. Pocos son los ginecólogos que no dan por hecho que una mujer que acude a su consulta con algún tipo de problema no es heterosexual.



Algunas enfermedades frecuentes entre mujeres y que pueden transmitirse a través del sexo oral son las siguientes:
  • Vaginosis bacteriana: es un desequilibrio en la flora bacteriana de la vagina. La vagina está comúnmente colonizada por bacterias inocuas, las propias de la mujer. Un cambio en el pH, por ejemplo, por utilizar jabones demasiado agresivos, puede desencadenar en una proliferación de bacterias dañinas, que producen una infección
  • Virus del papiloma humano: se transmite por vía sexual, pero también por compartir ropa interior o productos íntimos. Para prevenir sus efectos, nada deseables ya que puede producir cáncer de cérvix, lo mejor es hacer revisiones periódicas con el ginecólogo
  • Virus Herpes: si tienes ampollas en la vagina o en la boca y has tenido sexo oral sin protección, acude a tu médico
  • Cándida: se transmite, también, a través de sexo oral o al compartir ropa o toallas. Las señales son irritación y picor en la zona de la vagina. Tiene fácil arreglo, aunque pueden ser recurrentes, así que, no te cortes y ve al médico.
  • Clamidia: lo peor de las clamidia es que no dan la cara generalmente hasta que han alcanzado las trompas de Falopio, de forma que pueden llegar a producir esterilidad. Contra ellas, lo mejor es la protección y revisiones periódicas


La incidencia de ETS entre la población lésbica se ha estudiado poco. No existen análisis oficiales que aborden el problema de manera objetiva y las iniciativas corren a cargo de particulares. Mientras esto cambia, hazte revisiones periódicas, acude a tu ginecólogo a la menor sospecha, infórmale sin vergüenza de cuáles son tus prácticas sexuales, no bajes la guardia y protégete.